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Tiempo que puede tardar el seguro en reparar un vehículo tras un accidente

Una de las preguntas que se hacen muchas personas cuando tienen un accidente con otro coche es acerca del tiempo que tiene el seguro para reparar el vehículo. Es en este caso cuando un taller con coche de sustitución juega un papel de gran importancia para no quedarse sin coche.

Lo que puede tardar el seguro en reparar un vehículo tras un accidente

Para una persona que necesita el coche para poder moverse por la ciudad o para acudir a su puesto de trabajo en caso de que éste quede lejos de su vivienda, dejar el coche días en el taller puede ser un suplicio, sobre todo si no se cuenta con un taller con coche de sustitución.

En este caso, la Ley del Contrato de Seguro tiene establecido un plazo de tiempo de 40 días desde la recepción de la declaración del siniestro, para que el asegurador pueda satisfacer al menos el importe mínimo de la indemnización que pudiera corresponder después de las peritaciones pertinentes que hay que hacer para establecer la existencia del siniestro y también el importe de los daños que resulten del mismo.

El plazo puede quedar reducido a 15 o 20 días cuando la reclamación de los daños del vehículo se haga efectiva mediante los Convenios de Indemnización que hay suscritos entre las compañías aseguradoras.

En lo relacionado con la reclamación a la aseguradora del responsable del siniestro por secuelas, lesiones, daños o perjuicios que se derivan del siniestro, hay que efectuar una petición de oferta motivada de indemnización y que la compañía aseguradora tiene un plazo de 3 meses para poder contestar.

Así aparece en la Ley 35/2015 de 22 de septiembre de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios provocados a las personas en cualquier accidente de circulación.

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Elementos que tarde o temprano cambiarás de tu vehículo

No importa lo que cuidemos nuestro coche, con el tiempo y el uso, las piezas acaban envejeciendo y desgastándose, lo que hace que tengamos que dejar el coche en el taller para que las cambien. En ocasiones serán piezas que se sustituirán al momento, en otras, lo mejor es buscar un taller con coche de sustitución porque el cambio de determinadas partes del motor, además de complejas, lleva tiempo.

Las piezas más comunes que se cambian en un vehículo

Unas de las piezas que acabaremos cambiando todos con el paso del tiempo es el sistema de aire acondicionado en caso de que se le dé demasiado trabajo, aunque normalmente vale con una recarga del sistema. Lo que sí hay que hacer es cambiar los filtros del aire acondicionado, algo que suele hacerse cada 15.000 kilómetros o una vez al año.

Cada 65.000 kilómetros le llega el turno a los amortiguadores, aunque se aconseja una revisión cada 20.000 kilómetros. En este caso no vale con cambiar uno solo, hay que cambiar la pareja, es decir, si se tiene que cambiar el delantero derecho, también hay que cambiar el delantero izquierdo y lo mismo sucede con los traseros.

Los sistema de iluminación hay que cambiarlos cada 50.000 kilómetros aproximadamente o cada dos años, aunque hay algunas lámparas que suelen durar prácticamente el doble, aunque hay que revisarlas correctamente.

La correa de la distribución se debe cambiar tarde o temprano, dependiendo del modelo de cada coche. Lo más aconsejable es cambiarla como máximo a los 120.000 kilómetros, aunque suele hacerse a los 100.000.

Los rodamientos de las ruedas también se cambian, aunque están tan bien hechos y duran tanto tiempo que pueden llegar a superar una vida útil de unos 500.000 kilómetros. Si has tenido la suerte de tener un coche que te haya aguantado tantos kilómetros o bien es una herencia de familia, ya sabes lo que toca hacer con ellos.

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¿Cuándo cambiar las pastillas de freno?

Circular en un coche sin frenos o con ellos desgastados o en mal estado es un riesgo que no hay que asumir en ningún momento. Lo mejor es buscar un taller con coche de sustitución y dejar el nuestro para que los mecánicos cambien las pastillas de freno o todo el sistema si fuese necesario.

Hay que tener en cuenta que tanto los discos como las pastillas de freno no son eternos y aunque tienen una larga vida operativa, llegará un momento en el que tendremos que cambiarlos. El desgaste o la forma de conducir son aspectos que pueden acelerar nuestra visita al taller.

Señales del coche que nos indican que debemos cambiar las pastillas de freno

Es importante fijarse en la señal luminosa del salpicadero. Los coches más modernos cuentan con sensores que nos indicarán si la pastilla de freno está desgastada y hay que cambiarla. En caso de que el coche no cuente con este sistema, quien deberá avisarnos es el mecánico, pero para ello hay que llevar a cabo inspecciones de forma frecuente. De esta forma no solo nos aseguraremos del estado de los frenos sino también de otros componentes importantes del vehículo.

Comprobar el espesor de las pastillas durante la inspección es indispensable. Normalmente, una pastilla de freno tiene un espesor de aproximadamente unos 15 milímetros y cuando éste se ve reducido a tan solo 2 o 3 milímetros hay que cambiar la pastilla de manera inmediata.

Es nuestra responsabilidad como conductores revisar cómo es el espesor de las pastillas de freno de nuestro vehículo, sobre todo teniendo en cuenta que las delanteras se desgastan más rápido que las traseras.

Para finalizar, no podemos olvidarnos de los avisos que nos da nuestro coche. Si cuando frenamos escuchamos un sonido metálico, el ferodo de las pastillas de freno se ha desgastado y tendremos que cambiarlas. En caso de seguir circulando, no solo podemos enfrentarnos a un posible daño de importancia en el sistema de frenos sino también a un accidente.

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Averías que pueden convertirse en una pesadilla

motor-de-cocheCuando se tiene un coche, es importante contar con un seguro que tenga concertado un taller con coche de sustitución. Gracias a ello, se puede evitar tener que quedarse sin coche cuando sucede alguna clase de avería al vehículo, como por ejemplo las eléctricas, que pueden ser bastante complejas.

Averías eléctricas que pueden  convertirse en una pesadilla

Todos sabemos que los coches, especialmente los más modernos, están compuestos por un gran número de piezas, elementos fijos y móviles, sistemas, etc. En muchos casos, no se puede generalizar y decir cuál es la avería más compleja de solucionar. Podríamos hablar de una rotura de la cadena de la distribución, una fisura en la junta de culata o quizá un problema eléctrico.

Los coches más modernos cuentan con kilómetros de cableado además de actuadores, termistores, sensores, unidades de control y una gran amalgama de dispositivos que hacen de un coche moderno un gran problema en caso de que se produzca una avería.

Por ejemplo, un coche muy moderno, puede contar con hasta 2,5 kilómetros de cableado con un gran número de elementos unidos entre sí mediante diferentes dispositivos, lo que multiplica exponencialmente la posibilidad de que se produzca una avería y que sea verdaderamente complejo detectar dónde está el fallo.

Una de las razones por las que estas averías puedan tener una reparación compleja, es que no siempre se puede disponer de los esquemas eléctricos que permitan saber por dónde pasa cada cable y así poder seguir la instalación eléctrica.

Es muy común que las averías eléctricas, que en un principio pueden parecer sencillas, se pueden complicar y lleven más tiempo de lo esperado. Por eso, es importante contar con un taller especializado en electricidad o electromecánica del automóvil para que puedan detectar fácilmente el problema y rápidamente puedan solucionarlo en el taller.

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Junta de culata, una de las peores averías del coche

motor cocheContar con un taller con coche de sustitución cuando se tiene una avería como la de la junta de culata es indispensable porque mientras se repara podremos seguir desplazándonos. Esta clase de avería, además de cara, es bastante difícil dado que se tienen que desmontar diferentes piezas del motor y da bastante trabajo al mecánico o mecánicos que se encarguen de su arreglo.

Causas del por qué se puede averiar la junta de culata

Si nos preguntamos por qué puede estropearse la junta de culata puede ser porque el motor puede llegar a temperaturas demasiado altas. Esto puede provocar una avería por deterioro debido a la temperatura más alta de la que puede llegar a soportar.
Si el motor se sobrecalienta demasiado, la avería con la junta de culata es prácticamente segura porque se pierde líquido refrigerante. En el momento en el que el motor sube demasiado de temperatura, salta un aviso en el cuadro de mandos del coche, algo a lo que hay que hacer caso, no solo por nuestra propia seguridad sino por nuestra economía.
Otra posible causa del por qué esta pieza tan importante del vehículo puede sufrir una avería es que se encuentre mal ajustada dentro del motor, un peligro al que no debemos estar expuesto.
Si no lo está, en el momento en el que el coche se encuentre en marcha, la junta de culata comenzará a recibir impactos debido al propio movimiento del motor así como quemaduras ocasionadas por los gases que se producen durante la combustión, algo que puede hacer que la pieza se desgaste.
Para finalizar, hay que recordar que si la junta de la culta no se encuentra bien ajustada, ésta perderá su elasticidad y la capacidad natural de poder asimilar los movimientos del propio motor cuando el coche está en marcha.

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Qué hacer cuando los frenos del coche hacen ruido

freno de cocheEn ocasiones, contar con un seguro que ofrezca taller con coche de sustitución es muy importante, sobre todo cuando se producen imprevistos en el vehículo, como por ejemplo que los frenos del coche comiencen a hacer demasiado ruido.
A pesar de que los ruidos o chirridos cuando se activan los frenos del coche pueden ser algo relativamente normal, en muchas ocasiones tiene que ver con alguna clase de problema.

Causas del ruido en los frenos del coche

Normalmente, una de las causas más comunes del ruido en los frenos se encuentra en las pastillas de freno. Cuando están muy desgastadas o en malas condiciones, es posible que cuando se friccionen contra los discos, se provoquen esos ruidos tan molestos.
Tener los frenos en mal estado hace que se aumente el peligro de que fallen y se pueda producir un accidente, por eso es importante llevar el vehículo a un taller para evitarlo y apostar por nuestra seguridad.
Si no se realiza un correcto mantenimiento del vehículo, se puede acumular demasiada suciedad, o humedad, en los frenos, haciendo que se reduzca notablemente la efectividad que tendrá el vehículo a la hora de frenar.
Por otro lado, también puede tener que ver la forma de conducción. El hecho de que se abuse del sistema de frenos puede ser un problema porque puede abusarse del sistema de frenos, lo que puede provocar un desgaste prematuro de unas piezas que, teóricamente, deberían durar bastante tiempo.
Cuando se utilizan demasiado los frenos, las pastillas pueden exceder su límite de temperatura e incluso llegar a cristalizar la superficie que tienen para contacto con el disco. Esto hará que la efectividad a la hora de frenar se vea seriamente mermada y siendo un peligro, especialmente en carretera.
Por ello, cuando notemos que los frenos no van como debieran o hacen demasiado ruido, lo mejor es llevar el vehículo al taller para una revisión o un cambio de frenos si fuese necesario.

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Cómo hacer un parte amistoso de accidente de tráfico

La Declaración Amistosa de Accidente (DAA) es una forma sencilla de resolver los problemas derivados de accidentes de tráfico sin tener que recurrir a los tribunales. Es preciso tener en cuenta que el parte amistoso solo es válido si hay dos vehículos implicados, algo que pasa en el 85% de los accidentes de tráfico. Como sabrás, existe un Parte Europeo de Accidente, que puede utilizarse como plantilla en todos los países de la UE ya que está homologado en todo el territorio comunitario. Seguir leyendo Cómo hacer un parte amistoso de accidente de tráfico

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