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¿De quién son los coches de cortesía de los talleres?

Hoy en día, contar con un taller con coche de sustitución es algo cada vez más común, especialmente actualmente en el que el coche es más que una necesidad que un lujo. Todo el mundo necesitamos movilidad, sobre todo para el trabajo y quedarse sin él por tener que llevarlo al taller es algo que puede provocarnos más de un perjuicio.

¿Quién se hace cargo de los coches de cortesía?

Muchas personas se preguntan si lo del coche de sustitución es una invención de las compañías aseguradoras para que los clientes vayan a determinado taller. Hay que decir que no se trata de algo de las aseguradoras sino de los propios talleres, siendo la respuesta a un servicio muy demandado por los clientes.

Se puede decir que es un servicio que marca la diferencia, siendo una ventaja competitiva y seguramente que en el futuro será una exigencia para todos los talleres. El coste de los vehículos de cortesía es un corte para cada taller, lo que deja patente su profesionalidad y la preocupación de ofrecer a todos los clientes un servicio de máxima calidad, algo que todos agradecen,

Asimismo, muchas personas se preguntarán cómo se pueden compensar estos gastos ofreciendo esta clase de servicios a la gran mayoría de ellas. Los talleres, debido a que asumen ese coste, deben trabajar más y mejor, procurando ser más productivos y también reducir los gastos en otros productos.

En ocasiones, suele suceder que los clientes dejan un coche de gama alta y esperan que el coche de cortesía sea igual o mejor que el que dejan en el taller para reparar, pero hay que recordar que se trata de un vehículo de cortesía para que los clientes no se queden sin posibilidad de movilidad durante el tiempo que está su coche en el taller.

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¿Qué color de coche elegir?

Una de las razones del por qué cada vez más personas buscan un taller con coche de sustitución es porque cuando llevan su coche a reparar o a pintar, el taller les cede temporalmente un vehículo de cortesía, algo indispensable para aquellas personas que no pueden quedarse sin un medio para moverse, como por ejemplo un viajante, un médico a domicilio, etc.

La importancia del color del coche

El hecho de pintar el coche no es algo que se haga en cuestión de una o dos horas, requiere un proceso específico que hará que se tenga que dejar el vehículo en el taller, pero… ¿qué color es el más aconsejable?

Gustos personales aparte, hay aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de elegir un color u otro. Por ejemplo, hay colores que revelan más la suciedad acumulada del coche y otros que pueden hacer que la temperatura del vehículo suba unos grados.

Los colores grises y blancos tienen la capacidad de disimular mejor la suciedad que los coches de color oscuro, aunque sea como sea, el cuidado de la chapa del coche es algo que debemos tener en cuenta porque hay suciedades y restos orgánicos que pueden llegar a afectar seriamente a la pintura del vehículo.

Por otro lado, la temperatura en el interior puede verse notablemente aumentada si se elige una pintura de color oscuro. Por ello, los días en los que más incidirá el sol, más temperatura interior habrá porque los colores oscuros absorben los rayos del sol.

No hay que olvidarse que un coche de color oscuro es menos visible para otros conductores cuando cae la noche, algo que incluso puede llegar a hacer que el precio del seguro se vea incrementado, sí, tan solo por el color.

Si tienes pensado pintar el coche para venderlo, los coches con colores más llamativos son los que menos salida tienen del mercado, por tanto, olvídate de verde lima, amarillo chillón o naranjas fuertes, opta por tonos más comunes o los metalizados.

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Los coches más caros del mundo

El hecho de tener un taller con coche de sustitución a nuestra disposición nos permite una gran comodidad a la hora de no quedarnos sin movilidad, sobre todo si dependemos del vehículo para nuestro trabajo. Seguramente que a los dueños de los vehículos que te vamos a compartir con vosotros, no les preocupará este aspecto, sobre todo porque se trata de los coches más caros del mundo actualmente.

Top 5 coches más caros del mundo

El quinto coche más caro del mundo es el Aston Martin Valkyrie, con 1.130 caballos de potencia en su motor V12 y 6,5litros. Cuenta con una velocidad máxima de 400Km/h y su producción está limitada a 125 coches para calle y 25 coches de competición. ¿Su precio? 3,5 millones de euros.

En la cuarta posición nos encontramos con el Bugatti Divo, un impresionante superdeportivo con motor V16 Quad-Turbo de 1.500 caballos de potencia y motor de 8,0 litros. Cuenta con una producción estrictamente limitada a 40 unidades (que ya están vendidas) Su velocidad máxima está limitada a 380Km/h y su precio es de 5 millones de euros.

La tercera plaza la ocupa un auténtico peso pesado, el Maybach Exelero. Cuenta con un motor V12 Bi-Turbo de 6 litros dotado de 700 caballos de potencia. Su velocidad máxima es de 351Km/h y la razón de por qué cuesta 6,9 millones de euros es que solo se ha fabricado una unidad, para el rapero Birdman.

El Rolls-Royce Sweptail es el coche que ocupa la segunda plaza en este top 5 de los coches más caros del mundo. Cuenta con motor V12 de 6,5 litros y 460 caballos de potencia. Al igual que con el Maybach Exelero, su precio de 11 millones de euros se debe a que solo se fabricó una unidad.

En el Top 1, vuelve Bugatti, con el modelo La Voiture Noire, con motor V16 de 8,0 litros y potencia de 1.500 caballos. Cuenta con cuatro turbos que le permiten superar los 400Km/h y al igual que los dos coches anteriores, solo se ha fabricado una unidad, por un precio de 16,5 millones de euros (impuestos incluidos)

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¿Cuándo debemos cambiar el colector de escape?

Buscar un taller con coche de sustitución se hace indispensable cuando hay que cambiar el colector de escape de un coche. Podemos decir que es una de las reparaciones más caras de un coche y que llevan más tiempo. Por esa razón, debemos identificar cuáles son algunas de las señales o avisos que el propio coche nos dará para que le echemos un vistazo antes de que falle por completo.

Avisos que nos da el coche para revisar el colector de escape

Una de las señales que puede darnos el vehículo es la reducción de la eficiencia del combustible. En este caso, podremos ver que además de tener menos eficiencia, el motor comienza a trabajar a temperaturas más altas, lo que pone en peligro otras piezas del motor que pueden ser llevadas a su límite térmico.

Es importante tener en cuenta que, en los coches más modernos, los sensores recibirán información errónea al trabajar a alta temperatura, lo que hace que se incorpore más combustible al motor, se consuma más y la autonomía se vea notablemente reducida además de un importante aumento de la temperatura.

Cuando el coche está frío y se pone en marcha se puede escuchar un ruido seco pero metálico, sonido que desaparece cuando el colector adquiere temperatura, el metal se expande y las grietas donde se produce ese sonido queden “selladas”, lo que hace que no se note cuando el vehículo está en marcha.

Los gases del colector de escape podrían incluso llegar a pasar al habitáculo, produciendo mareos o dolores de cabeza debido al monóxido de carbono, algo que hay que mirar muy bien.

Asimismo, notaremos cómo en el cuadro de mandos se enciende la luz del motor, avisando de que hay algo que no está funcionando como es debido. Nunca hay que dejar que esta clase de averías vaya a más porque puede convertirse en un verdadero quebradero de cabeza.

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¿Cuál es la temperatura adecuada para que el aceite lubrique el motor?

Muchas de las veces en las que se lleva el vehículo a un taller con coche de sustitución es, además de por accidentes, por averías provocadas por uno mismo, sobre todo por desconocimiento de temas mecánicos. Entre los más frecuentes están los incidentes relacionados con el aceite del motor.

Lo que hay que saber sobre la temperatura del aceite del motor

El aceite es indispensable para que el motor funcione correctamente y todas sus piezas estén perfectamente lubricadas, además de para darle una larga vida operativa. Para ello, hay que utilizar un aceite que sea de calidad, sobre todo el recomendado por el fabricante o nuestro mecánico de confianza.

Es normal que un aceite que no sea de calidad deba ser cambiado mucho antes que uno que cuenta con todos los aditivos y características que le otorgan su calidad. Además, en el motor hay piezas que son bastante sensibles a ello y de nosotros depende que esas piezas sigan funcionando correctamente o sufran un desgaste prematuro y comiencen a fallar en el momento menos esperado.

Otro aspecto que como conductor o conductora se debería saber es la temperatura operativa óptima del aceite para que realice su función como lubricante de manera correcta.

El aceite del motor se calienta bastante rápido, sobre todo en los coches más modernos, por eso, debemos fijarnos bien en el cuadro de información del coche y si disponemos de control de temperatura del aceite, solo tendremos que esperar a que llegue a unos 60 grados para que funcione adecuadamente.

En un coche actual, el aceite tarda unos 10 minutos en calentar, algo que no sucede con los coches más antiguos, a los que les cuesta un poco más. Por eso, cuando pongamos en marcha el coche, es necesario dejarlo un rato en ralentí para que el aceite tome temperatura.  De lo contrario, no tendrá la temperatura adecuada y las piezas rozarán entre sí y es cuando se corre el riesgo de avería.

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Tiempo que puede tardar el seguro en reparar un vehículo tras un accidente

Una de las preguntas que se hacen muchas personas cuando tienen un accidente con otro coche es acerca del tiempo que tiene el seguro para reparar el vehículo. Es en este caso cuando un taller con coche de sustitución juega un papel de gran importancia para no quedarse sin coche.

Lo que puede tardar el seguro en reparar un vehículo tras un accidente

Para una persona que necesita el coche para poder moverse por la ciudad o para acudir a su puesto de trabajo en caso de que éste quede lejos de su vivienda, dejar el coche días en el taller puede ser un suplicio, sobre todo si no se cuenta con un taller con coche de sustitución.

En este caso, la Ley del Contrato de Seguro tiene establecido un plazo de tiempo de 40 días desde la recepción de la declaración del siniestro, para que el asegurador pueda satisfacer al menos el importe mínimo de la indemnización que pudiera corresponder después de las peritaciones pertinentes que hay que hacer para establecer la existencia del siniestro y también el importe de los daños que resulten del mismo.

El plazo puede quedar reducido a 15 o 20 días cuando la reclamación de los daños del vehículo se haga efectiva mediante los Convenios de Indemnización que hay suscritos entre las compañías aseguradoras.

En lo relacionado con la reclamación a la aseguradora del responsable del siniestro por secuelas, lesiones, daños o perjuicios que se derivan del siniestro, hay que efectuar una petición de oferta motivada de indemnización y que la compañía aseguradora tiene un plazo de 3 meses para poder contestar.

Así aparece en la Ley 35/2015 de 22 de septiembre de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios provocados a las personas en cualquier accidente de circulación.

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Elementos que tarde o temprano cambiarás de tu vehículo

No importa lo que cuidemos nuestro coche, con el tiempo y el uso, las piezas acaban envejeciendo y desgastándose, lo que hace que tengamos que dejar el coche en el taller para que las cambien. En ocasiones serán piezas que se sustituirán al momento, en otras, lo mejor es buscar un taller con coche de sustitución porque el cambio de determinadas partes del motor, además de complejas, lleva tiempo.

Las piezas más comunes que se cambian en un vehículo

Unas de las piezas que acabaremos cambiando todos con el paso del tiempo es el sistema de aire acondicionado en caso de que se le dé demasiado trabajo, aunque normalmente vale con una recarga del sistema. Lo que sí hay que hacer es cambiar los filtros del aire acondicionado, algo que suele hacerse cada 15.000 kilómetros o una vez al año.

Cada 65.000 kilómetros le llega el turno a los amortiguadores, aunque se aconseja una revisión cada 20.000 kilómetros. En este caso no vale con cambiar uno solo, hay que cambiar la pareja, es decir, si se tiene que cambiar el delantero derecho, también hay que cambiar el delantero izquierdo y lo mismo sucede con los traseros.

Los sistema de iluminación hay que cambiarlos cada 50.000 kilómetros aproximadamente o cada dos años, aunque hay algunas lámparas que suelen durar prácticamente el doble, aunque hay que revisarlas correctamente.

La correa de la distribución se debe cambiar tarde o temprano, dependiendo del modelo de cada coche. Lo más aconsejable es cambiarla como máximo a los 120.000 kilómetros, aunque suele hacerse a los 100.000.

Los rodamientos de las ruedas también se cambian, aunque están tan bien hechos y duran tanto tiempo que pueden llegar a superar una vida útil de unos 500.000 kilómetros. Si has tenido la suerte de tener un coche que te haya aguantado tantos kilómetros o bien es una herencia de familia, ya sabes lo que toca hacer con ellos.

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¿Cuándo se recomienda la revisión a un coche?

Muchas personas utilizan su coche para trabajar y tener que dejarlo en un taller para hacer la revisión puede ser un contratiempo para ellas. Sabiendo que las revisiones del vehículo son obligatorias, la solución es buscar un taller con coche de sustitución que permita seguir moviéndose mientras el coche se encuentra siendo revisado.

La importancia de llevar el coche a sus revisiones

Es necesario respetar al máximo llevar al coche a que se le realice una revisión periódica, normalmente siguiendo los consejos del fabricante. Con ello no solo conseguiremos optimizar al máximo su rendimiento sino también su vida útil.

Normalmente son los automóviles más jóvenes (alrededor de 5 años) los que más suelen ir a los servicios técnicos de su marca. La razón es que son los que más kilómetros suelen recorrer, además de que las pólizas cuentan con mejores cobertura o incluso suelen estar en garantía. Recordemos que en el mercado hay coches hasta con 7 años de garantía. En esta clase de vehículos jóvenes, la media de visitas al taller suele ser de más de 2 veces al año.

El error que se comete es algo que podría considerarse como una tendencia. Es decir, cuando el coche ya no está en garantía, muchos conductores espacian mucho la visita al taller y la dejan solamente cuando se ven obligados a hacer reparaciones obligatorias que les permitan continuar circulando. Como por ejemplo cuando no pasan la ITV por un pequeño problema mecánico, por ejemplo.

De esta forma, cuando un coche llega a cumplir 15 años, las visitas al taller suelen ser muy espaciadas y pasan de ser una o dos al año , a ser tan solo una cada dos años (de media, aunque se dan casos de más tiempo).

Debemos tener muy presente que el mantenimiento y las revisiones periódicas son fundamentales y que no hay que tomarlas como un gasto sino como una inversión en seguridad.

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¿Cuándo cambiar las pastillas de freno?

Circular en un coche sin frenos o con ellos desgastados o en mal estado es un riesgo que no hay que asumir en ningún momento. Lo mejor es buscar un taller con coche de sustitución y dejar el nuestro para que los mecánicos cambien las pastillas de freno o todo el sistema si fuese necesario.

Hay que tener en cuenta que tanto los discos como las pastillas de freno no son eternos y aunque tienen una larga vida operativa, llegará un momento en el que tendremos que cambiarlos. El desgaste o la forma de conducir son aspectos que pueden acelerar nuestra visita al taller.

Señales del coche que nos indican que debemos cambiar las pastillas de freno

Es importante fijarse en la señal luminosa del salpicadero. Los coches más modernos cuentan con sensores que nos indicarán si la pastilla de freno está desgastada y hay que cambiarla. En caso de que el coche no cuente con este sistema, quien deberá avisarnos es el mecánico, pero para ello hay que llevar a cabo inspecciones de forma frecuente. De esta forma no solo nos aseguraremos del estado de los frenos sino también de otros componentes importantes del vehículo.

Comprobar el espesor de las pastillas durante la inspección es indispensable. Normalmente, una pastilla de freno tiene un espesor de aproximadamente unos 15 milímetros y cuando éste se ve reducido a tan solo 2 o 3 milímetros hay que cambiar la pastilla de manera inmediata.

Es nuestra responsabilidad como conductores revisar cómo es el espesor de las pastillas de freno de nuestro vehículo, sobre todo teniendo en cuenta que las delanteras se desgastan más rápido que las traseras.

Para finalizar, no podemos olvidarnos de los avisos que nos da nuestro coche. Si cuando frenamos escuchamos un sonido metálico, el ferodo de las pastillas de freno se ha desgastado y tendremos que cambiarlas. En caso de seguir circulando, no solo podemos enfrentarnos a un posible daño de importancia en el sistema de frenos sino también a un accidente.

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¿Son obligatorios los coches de sustitución en un taller?

Contar con un taller con coche de sustitución resulta de gran ayuda para todas aquellas personas que no pueden quedarse sin coche por motivos laborales, por ejemplo. ¿Es obligatorio un coche de sustitución para los talleres?  No es obligatorio pero puede ayudar a evitar muchos conflictos, sobre todo en caso de coches nuevos que necesiten reparaciones en garantía.

Talleres y coches de sustitución

Se explica que las normas que establecen el marco legal general de las relaciones que tiene el taller con el consumidor, no obligan al taller a ofrecer a los clientes un vehículo de sustitución mientras el suyo se repara.

En ocasiones el coche de cortesía se encuentra enmarcado dentro de una garantía de carácter voluntario por parte del distribuidor del vehículo, el cual podrá someterle a diferentes condiciones, siempre y cuando se encuentren en el documento de garantía. En caso de coches nuevos es normal que la garantía comercial que tiene el fabricante ofrezca este coche.

La garantía en la venta de vehículos no supone ninguna obligación de contar con coches de sustitución, aunque el comprador puede tener acceso a una rebaja en el precio o incluso a la resolución del contrato cuando la reparación del vehículo no se lleve a cabo en un plazo razonable.

Por otro lado, el usuario puede llegar a reclamar una indemnización por daños y perjuicios por privación del uso del vehículo o demandar por incumplimiento contractual, en cuanto a la efectividad de la garantía que proporciona el garante.

En definitiva, no es obligatorio que un taller tenga un coche de sustitución, aunque cada conductor debe elegir el taller que mejores servicios ofrezca. Contar con un coche de sustitución deja patente la preocupación del taller por proporcionar un estupendo servicio a cualquier clase de persona, quien podrá seguir moviéndose mientras su vehículo se repara.

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