¿Por qué es importante el líquido anticongelante?

Aunque no es muy común, todos los que tenemos coche podemos olvidarnos en un momento de realizar una revisión al coche o cambiarle los líquidos, como por ejemplo el anticongelante. No debemos dejar de tener este aspecto en cuenta si no queremos tener que buscar un taller con coche de sustitución para que nos solucionen los problemas derivados de esta clase de olvidos.

¿Qué sucede si circulamos sin anticongelante?

Lo primero, hay que decir que este líquido es un fluido de gran importancia y si se pierde o no se tiene un buen nivel puede poner en peligro la integridad del propio motor, por lo que circular sin él es exponerse a un gran riesgo. Es muy aconsejable revisar los niveles de este líquido y cambiarlo con la regularidad que recomienda el fabricante

El líquido anticongelante sirve para proteger al motor para hacer que pueda funcionar cuando las temperaturas son demasiado bajas y de esta forma proteger todos los elementos de la corrosión o prevenir que se creen formaciones calcáreas.

Si el nivel es bajo o no hay, el motor puede comenzar a perder eficiencia y sus piezas sufrir un desgaste prematuro que hará que tarde o temprano derive en una avería de la cual no se puede llegar a saber con exactitud su alcance, pero nunca son baratas esas averías.

Lo normal el cambio de líquido anticongelante se debe realizar cada dos o tres años o entre los 40.000 y 60.000 kilómetros aproximadamente, aunque todo depende de las condiciones en las que se encuentre el vehículo y del uso que se le dé.

Por otro lado, no hay que escatimar en precios y siempre es mejor pagar unos euros de más, pero saber que al coche se le está dando un producto de calidad que responderá a las exigencias y necesidades que tiene el motor en sí.

 

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Cómo reparar ligeros arañazos en la pintura del coche

Aunque hoy en día tenemos la oportunidad de llevar nuestro vehículo a un taller con coche de sustitución cuando tenemos la pintura con un arañazo, si no es demasiado, siempre se puede intentar solucionar por nuestra cuenta. Es algo que da mucha rabia, especialmente cuando el coche es nuevo, pero si no es demasiado grande se puede solucionar sin llevar directamente al taller.

Es importante que antes de intentar eliminar el arañazo se examine cuál es  la profundidad que tiene dado que si el arañazo es superficial podremos repararlo más rápidamente, pero si es profundo, la cosa costará más trabajo y habría que dejar el tema en manos de los profesionales para que lo solucionen con sus herramientas y productos específicos.

Para ello debe tenerse en cuenta que hay cuatro capas, una transparente, otra de color, la de imprimación y finalmente la capa de acero. Dependiendo de la capa a la que haya llegado ese arañado será más sencillo repararlo, o no. En este caso, los arañazos ligeros o leves se pueden reparar fácilmente.

Una forma muy sencilla de repararlo es con el uso de un rotulador o lápiz reparador de arañazos, producto que se puede conseguir en una tienda especializada, aunque hay que tener en cuenta que no es algo milagroso ni va a solucionar cualquier clase de arañazo.

En el mercado encontraremos dos tipos diferentes, de pintura y de resina. Los primeros están diseñados para disimular el arañazo pintando con el mismo color de la carrocería, con lo que se consigue disimular al máximo el fallo. Los de resina están indicados para rellenar la marca y hacer que quede cubierta y pueda disimularse mejor.

Pero lo recomendable es usar primero el de resina y cuando seque, aplicar el de pintura para conseguir un resultado óptimo, aunque para ello hay que elegir el color exacto de la pintura del coche para que el resultado sea perfecto.

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